25 de abril de 2018

La Revolucion de los claveles: Entrevista al General Vasco Gonçalves

Hoy se cumple un nuevo aniversario de la interesadamente poco recordada Revolución de los Claveles del 25 de abril de 1974 en Portugal, que sería traicionada después por la socialdemocracia, como tantas otras luchas revolucionarias.

Néstor Kohan entrevistó en 2004 a Vasco Gonçalves, el hoy fallecido general que fuera uno de los conductores de la movilización, que se definía abiertamente como marxista y citaba con familiaridad a Lenin. Ademas, y frente a la propaganda mediática que suele desvincularlos, no dudaba en señalar que capitalismo, fascismo y colonialismo eran tras caras del mismo monstruo.

En aquellos días que pasaron a la historia de la lucha popular, la vecina Portugal tuvo el mérito de derrocar a sus propios dictadores, al contrario que España, que contemplativamente los dejó morir dejándolo todo atado y bien atado tras su muerte y hasta la actualidad. Sin embargo,  es cierto que ellos también tuvieron su propio P$OE (el partido financiado por la CIA y la socialdemocracia alemana para traicionar la lucha de los antifranquistas y para reconducir la "democracia" hacia el "buen puerto" que convenía a los intereses de EEUU, Europa y del Movimiento Nacional); en su caso el partido de Mario Soares y de Durao Barroso, el adalid del neoliberalismo actual de la Unión Europea.

En fin, para recordar esta revolución que puso patas arriba la estabilidad que había impuesto Washington durante la Guerra Fria en Europa Occidental, y que provocó la inquietud en La Casa Blanca y en el resto de sus sucursales europeas por miedo a que Portugal se convirtiera en una especie de Cuba del viejo continente, compartimos  a continuación un fragmento de la entrevista de Nestor Kohan a Vasco Gonçalves, uno de los dirigentes de la revolución que rompió el guión pactado allende el Atlántico para las dictaduras ibéricas.

Precisamente cuando en el resto de los países europeos se abrían las flores mustias del eurocomunismo y la socialdemocracia (corrientes que renunciaban a toda rebelión radical, no por una debilidad de fuerzas momentánea sino por principios políticos) la Revolución portuguesa fue, en palabras de Vasco Gonçalves, "en Europa Occidental y después de la Comuna de París, la mayor ofensiva hecha contra el sistema capitalista".  El pueblo portugués ponía a la orden del día la cuestión de la toma del poder., en plena crisis capitalista (1973-1974), cuando el dólar y el petróleo sufrieron un temblor mundial, liquidando el keynesianismo de posguerra y abriendo camino al neoliberalismo.

Hay que recordar, para terminar, que el imperialismo reaccionó tras el triunfo de la Revolución de los Claveles y la llegada al poder de los militares comunistas dirigidos por Vasco Gonçalves, y con el apoyo y complicidad de la socialdemocracia portuguesa de Mario Soares y Durao Barroso, EE,UU, derrocó al gobierno revolucionario con un golpe de estado un año y medio después. Así el Imperio y su extensión, la Unión Europea, y por supuesto, el genocida Franco, pudieron respirar tranquilos y seguir aplicando la hoja de ruta que el pueblo portugués había intentado cambiar con su heroica e inolvidable Revolución de los Claveles.

En todo caso, y sin olvidar  que en todo proceso revolucionario hay aciertos y errores, conviene recordar las palabras con las que el general Vasco Gonçalves, años después del golpe que lo derrocó para reistaurar los planes diseñados por Washington durante la dictadura, apunta el papel dañino de la socialdemocracia y el reformismo para el desarrollo y triunfo del Socialismo, para la emancipación de la clase obrera y su camino hacia la libertad: "Yo pienso que hoy no hay espacio para una "tercera vía". La experiencia del pasado y del presente nos demuestra que la "tercera vía" camina siempre para la derecha, camina siempre hacia un rumbo reformista del capitalismo, hacia la idea de una supuesta "reforma del capital". No se trata de alcanzar un capitalismo reformado sino de superar el capitalismo. El capitalismo no es reformable, porque las relaciones sociales en las que se basa y sin las cuales no puede sobrevivir son intrínsecamente injustas y de explotación del hombre por el hombre".

"Entrevista a Vasco Gonçalves

Néstor Kohan: ¿Cómo recuerda usted hoy la revolución del 25 de abril de 1974?

General Vasco Gonçalves: La revolución que se extendió entre abril de 1974 y noviembre de 1975 fue el momento más importante de mi vida, desde el punto de vista personal. Participar de la revolución fue la mayor alegría que me tocó vivir. Pienso en muchas cosas, en lo cotidiano, en la voluntad de las personas, en el espíritu reivindicativo y de lucha...

N.K.: ¿Cómo fue el proceso de la revolución?

Gral. Vasco Gonçalves: A partir de que se produce el levantamiento contra el fascismo en abril de 1974 nuestra revolución va profundizando en sus conquistas, en la modificación de las estructuras últimas que caracterizan el sistema. A medida que se suceden las transformaciones, la lucha de clases se va agravando. Pienso que en esa situación no estábamos preparados, no teníamos un grado de maduración político y social capaz de defender y consolidar la revolución. No teníamos este grado de maduración. En los primeros tiempos, en los primeros meses, hubo un gran entusiasmo popular. Después, en la medida en que las conquistas se fueron profundizando, ya empezaron las nacionalizaciones y expropiaciones, la reforma agraria; la fuerza política de los trabajadores fue ascendiendo. Los trabajadores conquistaron mucho desde el punto de vista político y social, en las relaciones de trabajo, en las relaciones entre patrones y asalariados y eso hizo que se agravasen muchas cosas. Fundamentalmente se agudizó la lucha de clases.

N.K.: ¿Qué falló en el proceso revolucionario? ¿Por qué no pudo consolidarse y triunfar?

Gral. Vasco Gonçalves: En Portugal no hubo de hecho fuerzas suficientes porque en las masas populares terminó predominante ese espíritu pequeñoburgués tradicional, el miedo a las transformaciones, el miedo al comunismo, la supervivencia del anticomunismo, la acusación de que nosotros queríamos llevar el país hacia el comunismo... todos esos mensajes reaccionarios y propagandísticos tuvieron cierta receptividad entre nuestra población. Y por lo tanto, el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) fue dividido. Hubo militares que se pusieron en contra de las conquistas de la revolución, en lugar de defenderlas. Los propios vencedores del golpe contrarrevolucionario del 25 de noviembre de 1975 que fue realizado contra los militares ubicados más a la izquierda, contra los militares progresistas y revolucionarios -un golpe que fue protagonizado por una fracción de militares que habían participado en el levantamiento del 25 de abril de 1974- paradójicamente aceptaban conquistas del socialismo. Algunos de estos militares que protagonizaron el golpe de derecha de 1975 estaban convencidos de que nosotros, los militares de izquierda, queríamos implantar una nueva dictadura en Portugal, que ahora sería una dictadura comunista. Pero en realidad esta creencia provenía de una propaganda de la reacción. Así se dividió el MFA y a la propia población.

Entonces, hasta los mismos vencedores del golpe contrarrevolucionario de fines de 1975 aprobaron una ley constitucional que decía que la misión de las Fuerzas Armadas era garantizar la vía pacífica y pluralista para la democracia y para el socialismo. El preámbulo de la Constitución de la República también propiciaba: "abrir el camino para una sociedad socialista, en el respeto de la voluntad del pueblo portugués, teniendo en vista la construcción de un país más libre, más justo y más fraterno". ¡Precisamente lo que nosotros queríamos! Ellos, los que nos derrocaron, estaban convencidos de que nosotros íbamos a implantar una nueva dictadura, ahora comunista, y entonces hicieron esa ley en defensa del socialismo. Ellos estuvieron en contra nuestra, en contra de nuestros camaradas militares, en contra de los que apoyábamos las reivindicaciones populares y queríamos precisamente consolidar esas reivindicaciones que habían sido alcanzadas.

N.K.: Usted habla de propaganda reaccionaria y anticomunista destinada a dividir el proceso político. Los latinoamericanos conocemos muy bien eso. ¿La CIA estaba metida en Portugal?

Gral. Vasco Gonçalves: ¡La CIA estaba metida! ¡Sí! Junto con la CIA también estaban metidos los servicios de inteligencia británicos, en particular el MI6, en la preparación del golpe contrarrevolucionario del 25 de noviembre de 1975. En cuanto a la CIA, es bien conocido el caso del ex embajador norteamericano en Portugal en tiempos de la revolución, Frank Carlucci, quien luego de su actuación en Portugal fue ascendido en Estados Unidos a vice-director de la CIA. También son bien conocidos los elogios mutuos que se han dirigido Mario Soares, jefe del Partido Socialista y apoyo civil de la contrarrevolución, y Frank Carlucci. Soares llegó a enaltecer recientemente y en forma pública el gran papel de este hombre de la CIA en "la instauración de la democracia en Portugal!"... Después de esas declaraciones, ¿qué más se puede agregar?... 

N.K.: ¿La CIA también estaba infiltrada dentro de las Fuerzas Armadas?

Gral. Vasco Gonçalves: Sí, estaban metidos en todos lados. Sin embargo, las condiciones que vivimos
en Portugal no fueron las mismas que se vivieron en Chile en 1973 donde la CIA tenía mayor poder. Aquí se logró dividir a las Fuerzas Armadas, tuvieron consigo a la dirección del Partido Socialista y también al Partido Popular Democrático. Es decir que aquí hicieron la contrarrevolución por una vía casi "pacífica", a diferencia de Chile. No fue completamente pacífica porque también hubo un levantamiento militar e incluso algunas acciones terroristas en la preparación del golpe contrarrevolucionario.

N.K.: ¿Cuál sería entonces el balance?

Gral. Vasco Gonçalves: A la hora de hacer un balance de las causas por las cuales fuimos derrocados, yo pienso que la supervivencia y permanencia de la ideología pequeñoburguesa y burguesa entre la mayoría de las masas trabajadoras y entre la mayoría de los militares posibilitaron que la derecha y la dirección del Partido Socialista golpearan contra la dirección de la revolución. De este modo la dirección del Partido Socialista se esforzó por definir a los militares revolucionarios y al Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) como comunistas. Nos decían que éramos todos comunistas, para así poder acusarnos, aislarnos y rechazarnos. Eso fue lo que la dirección del Partido Socialista logró conseguir. De allí en adelante, desde 1976 hasta nuestros días, a Portugal lo gobernó y lo gobierna la derecha.

N.K.: ¿Usted era en ese entonces comunista?

Gral. Vasco Gonçalves: Yo era entonces marxista y lo sigo siendo.

N.K.: ¿Cómo se formó? ¿Cómo llegó al marxismo dentro de las Fuerzas Armadas?

Gral. Vasco Gonçalves: En los tiempos de estudiante.

N.K.: ¿Usted qué estudiaba?

Gral. Vasco Gonçalves: Yo estaba en la Facultad de Ciencias. Estudiaba ingeniería militar.

N.K.: ¿Era una universidad civil?

Gral. Vasco Gonçalves: Sí, era una universidad civil. Para entrar en la escuela militar estudié en un curso de ingeniería que se seguía durante tres años en la Facultad de Ciencias. Allí nos vinculamos con amigos, que eran estudiantes, y con otro gran amigo, un profesor que nos llevó a comprender las relaciones sociales.

N.K.: ¿Eran muchos los estudiantes marxistas?

Gral. Vasco Gonçalves: No, en realidad no eran muchos. De unos cuarenta, por ejemplo, sólo cuatro o cinco se interesaban por cuestiones políticas y tenían una gran politización. Estos grupos propiciaban la resistencia a la dictadura fascista que perseguía a las personas, que censuraba los libros, que censuraba los periódicos y la prensa. ¡Por entonces todo era censurado! Nos faltaba la libertad. Esa profunda falta de libertad de nuestro pueblo le dio sentido al levantamiento militar y a la revuelta popular contra la dictadura y contra la falta de libertad, contra las posiciones patronales, contra la explotación de los trabajadores. Entonces el Partido Comunista tenía una gran influencia en la población y en la implementación de esa revuelta. Era prácticamente el único partido organizado que luchaba contra el régimen fascista [el Partido Socialista recién se formó en 1973 y fuera de Portugal, en Alemania occidental. Nota de N.K.]. El Partido Comunista contaba con una considerable influencia entre los trabajadores de las fábricas.

En ese momento los trabajadores portugueses eran principalmente trabajadores agrícolas, porque Portugal era esencialmente un país agrícola. Eso influyó para que predominara entre la mayoría de los trabajadores la ideología pequeñoburguesa y hasta burguesa, casi tradicional. Portugal tenía una influencia muy fuerte de la Iglesia y pesaba mucho la tradición. Esa debilidad en el desarrollo capitalista de Portugal y su atraso desde el punto de vista industrial contribuye a explicar que entre los trabajadores predominara de hecho la ideología de la clase dominante. Como usted sabe, las ideas dominantes son las ideas de la clase dominante. La población luchaba contra el fascismo. Comenzó entonces la guerra colonial, que tuvo una gran influencia en la maduración de la conciencia política de un número determinado de los militares que protagonizaron el levantamiento del 25 de abril de 1974.

N.K.: ¿Cuánto duró la guerra colonial de Portugal con sus colonias?

Gral. Vasco Gonçalves: La guerra duró 13 (trece) años, desde 1961 hasta 1974. Durante la guerra colonial los militares fueron comprendiendo que esa guerra no tenía solución por la vía de las armas. El problema colonial tenía que ser resuelto reconociendo el derecho de los pueblos a la autonomía y a la independencia.

N.K.: ¿Cuáles eran esas guerras coloniales de Portugal?

Gral. Vasco Gonçalves: La guerra colonial se desenvolvió en África: en Angola, Mozambique y en Guinea-Bissau. A partir de 1964 había tres frentes simultáneos. En esas tres colonias había tres campañas militares.

N.K. ¿Usted participó en las guerras coloniales?

Gral. Vasco Gonçalves: Sí, he participado.

N.K.: ¿Dónde?

Gral. Vasco Gonçalves: Estuve en Angola y en Mozambique.

N.K.: En esa época Francia educaba a sus militares en la doctrina de la guerra contrainsurgente que aplicó en Argelia e Indochina. Estados Unidos también, tal como lo aplicó en Vietnam. En América latina esa doctrina de la guerra contrarrevolucionaria se difundió mucho gracias a Francia y Estados Unidos. ¿A ustedes también los educaron en ese tipo de guerra contrarrevolucionaria?

Gral. Vasco Gonçalves: Cuando comenzó la guerra colonial vinieron a nuestro país oficiales del ejército francés de Argelia. Ellos nos hablaron de las operaciones. No era una enseñanza o una instrucción formal. Daban conferencias sobre la guerra de Argelia, sobre las operaciones militares y sobre el modo en que había que enfrentar a los guerrilleros.

N.K.: ¿En qué año esos instructores dieron sus conferencias?

Gral. Vasco Gonçalves: Yo calculo que fue en 1961, 1962, 1963. Fueron al principio del desencadenamiento de la guerra colonial. En esas conferencias hablaban desde un punto de vista operacional-militar, desde el punto de vista de las operaciones anti-guerrilla y también desde el punto de vista de la acción psico-social: ¿cómo conquistar a las poblaciones cuando había movimientos de liberación, movimientos de guerrilla anticolonial? ¿Cómo conquistar las ideas de la poblaciones? Eso era llamado "Acción psico-social". 

N.K.: ¿Cómo percibían los militares portugueses las guerras coloniales y la resistencia de los pueblos oprimidos?

Gral. Vasco Gonçalves: Los militares de Portugal fueron percibiendo que la solución no podía ser militar, que la guerra no se ganaría. Además, el malestar de las colonias condujo a la politización. Quiero decir que los movimientos de liberación de las colonias portuguesas aportaron una gran contribución para nuestra propia liberación del fascismo y del colonialismo en Portugal. Los militares portugueses fueron reconociendo que cada lucha de cada uno de estos pueblos era una lucha justa; en cambio, nuestra guerra, desde el punto de vista de Portugal, era una guerra injusta. La guerra colonial no era una guerra sentida ni querida por las propias masas portuguesas. Desde el punto de vista moral los militares portugueses estábamos derrotados en la guerra colonial. También por eso entre los oficiales y los cuadros militares permanentes surgió el descontento y la oposición contra la guerra colonial. Entre ellos, una minoría constituyó el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA). Esto significa que una cosa es el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) y otra cosa son las Fuerzas Armadas. El MFA estaba constituido por una pequeña parte de los oficiales de carrera y cuadros permanentes que eligieron como profesión la vida militar. Las Fuerzas Armadas también estaban constituidas por los milicianos, quienes luego de pasar por el servicio militar obligatorio volvían a la vida civil. Estos últimos eran militares sólo eventualmente.

N.K.: ¿Qué importancia tuvo la existencia de estos milicianos?

Gral. Vasco Gonçalves: La participación de milicianos en nuestras fuerzas era cada vez mayor porque no se podía mantener tres frentes de batalla al mismo tiempo. Esa gran participación de milicianos condujo también a la concientización de los cuadros permanentes y los oficiales de carrera. Esa fue su importancia. Además de la lucha de los pueblos coloniales y del descontento de los militares portugueses existía una gran efervescencia en el movimiento estudiantil. Todo esto confluyó.

N.K.: ¿El Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) sólo agrupaba a los militares y cuadros permanentes o también incluía a los milicianos?

Gral. Vasco Gonçalves: Incluía a ambos. Fue la propia guerra colonial la que condujo a que los cuadros permanentes contactaran inmediatamente con los cuadros milicianos. De manera que ambos grupos hacían la misma vida, corrían los mismos riesgos en la guerra, entonces eso influyó en que hubiera intercambio de ideas y de opiniones entre los cuadros profesionales permanentes y los militares milicianos. Ellos, los milicianos, estaban mejor preparados políticamente que nosotros, los militares profesionales, porque en las universidades civiles había una discusión ideológica, política y social que no existía en las escuelas militares. Entonces los militares milicianos estaban mejor preparados ideológicamente. Eso condujo a crear mejores condiciones de maduración en la concientización política de los militares y cuadros permanentes.

N.K.: ¿El Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) tenía una orientación marxista?

Gral. Vasco Gonçalves: No, de ninguna manera. El MFA no era un movimiento revolucionario. Era un movimiento que pretendía poner fin a la guerra colonial y resolver el problema de la independencia de las colonias portuguesas que era, en verdad, la causa de la guerra colonial. El fascismo y el colonialismo no podían conceder la autonomía y la independencia a los pueblos coloniales. Nosotros lo que pretendíamos era encontrar una solución política para la guerra colonial. Y la única solución política tenía que consistir en el reconocimiento de la autonomía y la independencia de todos los pueblos coloniales. Ese era nuestro objetivo fundamental. En ese objetivo la gran mayoría de los militares estaba de acuerdo, pero los más audaces, los más activos, los que tuvieron más coraje en intentar lograr ese objetivo fueron aquellos que constituyeron el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA).

N.K.: ¿Con cuántos integrantes contaban ustedes en el MFA?

Gral. Vasco Gonçalves: Alrededor de 300 ó 400 militares, aproximadamente, mientras que el conjunto de oficiales permanentes de las Fuerzas Armadas eran en total nos 7.000 u 8.000.

N.K.: ¿El MFA operaba en la clandestinidad?

Gral. Vasco Gonçalves: Sí, éramos clandestinos. En ese momento el gobierno fascista ya estaba muy deteriorado y en Portugal había una gran contestación contra el fascismo en el seno de las masas populares y trabajadoras. Por eso las reivindicaciones del Movimiento tuvieron gran receptividad.

N.K.: ¿En qué año nació el MFA?

Gral. Vasco Gonçalves: En 1973. El dictador Salazar ya había muerto y sus sucesores pretendían hacer una política que aparentemente era más "suave", pretendían dar una cara más "liberal" al fascismo. Nuestra situación se estaba agravando día a día. La guerra colonial estaba empeorando a cada momento. Poco a poco, el Movimiento de las Fuerzas Armadas fue planteando sus reivindicaciones a cielo abierto. Las reuniones de discusiones del Movimiento sobre el futuro de las Fuerzas Armadas y de Portugal no se hacían abiertas porque existía una policía política fascista llamada PIDE que también estaba metida dentro de las Fuerzas Armadas. Se llegó entonces a una situación en la cual el gobierno ya no tenía poder suficiente para imponer su voluntad y nosotros, los oficiales, ya no estábamos dispuestos a aceptar todas las órdenes. Se comenzaban a dar las condiciones subjetivas necesarias e imprescindibles para una revolución.

N.K.: ¿Usted está pensando en el análisis de Lenin sobre una situación revolucionaria?

Gral. Vasco Gonçalves: Sí, por supuesto. Estoy pensando exactamente en eso. Por lo tanto estas múltiples circunstancias iban conformando las condiciones subjetivas para el triunfo de la revolución.

N.K.: ¿Cómo fue el vínculo entre el ascenso de las masas trabajadoras y la propia dinámica del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA)?

Gral. Vasco Gonçalves: Aunque las Fuerzas Armadas en Portugal no tenían un objetivo de revolución social, queríamos una democracia política, mejores condiciones de vida para los trabajadores, mejores condiciones para el desarrollo de la cultura en Portugal... En el conjunto, como Movimiento -repito y subrayo las palabras "como Movimiento"- no estaba entre nuestros objetivos hacer una revolución socialista. Después, con el impulso del movimiento popular y de las reivindicaciones populares, y con el impulso de la justicia de estas reivindicaciones, la lucha de clases nos llevó al proyecto de la revolución socialista. Así se explica el proceso iniciado el 25 de abril de 1974.

Alguna vez un intelectual brasilero dijo que nunca había visto en el mundo un movimiento popular en las calles como lo había visto en Portugal. Un movimiento en las calles con sus reivindicaciones... existía la enorme influencia entre los trabajadores del Partido Comunista que era el único partido organizado políticamente que había combatido al fascismo. Una influencia que se extendía a los trabajadores rurales. De manera que se fue desenvolviendo un proceso de reivindicaciones populares que eran justas y que eran consideradas como justas por los propios militares. Era entonces natural que ese proceso desembocara por su propio desarrollo en una lucha por el socialismo. Aquellos militares que estaban de verdad identificados con los intereses populares y con la razón de las masas trabajadoras dominaron las relaciones de fuerzas dentro del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA). Este último era un movimiento unitario. Tenía como base la necesidad de la solución política del problema colonial. En eso estábamos todos de acuerdo, desde la derecha hasta la izquierda y eso nos llevó a la conclusión de que para solucionar el problema colonial era preciso derrocar al gobierno fascista.

Al comienzo muchos pensaban, dentro de nuestros camaradas militares, que se podía imponer al gobierno fascista otra solución al problema colonial sin necesidad de derribarlo, pero eso no funcionó. Pero luego la propia formación del Movimiento de las Fuerzas Armadas, desde el verano de 1973 hasta abril de 1974, fue haciendo madurar las ideas de los militares. Esto permitió hacer madurar las condiciones subjetivas, las condiciones ideológicas, las condiciones del factor subjetivo para derribar al gobierno fascista. Nosotros concluimos que con aquel gobierno no era posible llegar a una solución política del problema colonial. Se tornaba necesario derribar, tirar abajo al gobierno fascista para recién entonces solucionar el problema colonial conversando con los movimientos de liberación, como por ejemplo el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA).

Por lo tanto el gobierno fascista fue derrocado a través de una gran acción popular. En esa acción popular existió una gran orientación del Partido Comunista; los militares más progresistas apoyaban las reivindicaciones populares y cualquier fuerza que el pueblo necesitaba. Nosotros dominamos las relaciones de fuerza dentro del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA), pues el MFA estaba tensionado desde la derecha y desde la izquierda. El MFA constituyó una Junta de Salvación Nacional que fundamentalmente estaba formada y constituida por oficiales generales que eran gente de derecha pero que también acordaba con la solución del problema colonial por vía pacífica y a través de una solución política.

N.K.: ¿La izquierda del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) tenía por objetivo el proyecto de la revolución socialista?

Gral. Vasco Gonçalves: En ese momento todavía no. Había algunas personas que tenían ideas auténticas y verdaderas sobre el socialismo y el marxismo, pero pensaban que no había condiciones en Portugal para hacer una revolución socialista. Pero a lo largo del proceso revolucionario surgió una vía de transición hacia el socialismo a través de la realización de las diversas y sucesivas conquistas populares. Por ejemplo, la nacionalización de la banca, la nacionalización de los seguros, la nacionalización de los principales centros básicos de la producción industrial, la nacionalización de las principales empresas de transporte y comunicaciones, la reforma agraria basadas en unidades colectivas, el control obrero, los derechos cívicos, sindicales, laborales y políticos de los trabajadores.

Todas estas conquistas y derechos se fueron ganando y se fueron modificando las estructuras económicas. Cuando se nacionalizan la banca y las finanzas, los seguros y los centros básicos de la producción, se comienza a caminar por una vía de transición al socialismo. ¡Es posible conquistar y hacer el socialismo con el conjunto de estas fuerzas! La vía de transición al socialismo fue surgiendo del mismo proceso de las luchas de clase. Lo importante que hay que destacar es que lo que surge como un golpe y un levantamiento militar contra el fascismo y el colonialismo se va transformando en una revolución social.

N.K.: Al describir aquel proceso revolucionario del cual actualmente se cumplen 30 años usted destaca la perspectiva del socialismo. Sin embargo, hoy en día, tres décadas después, algunos teóricos proponen reemplazar el proyecto del socialismo por una supuesta "tercera vía". ¿A partir de su experiencia política, qué opina usted de la "tercera vía"?

Gral. Vasco Gonçalves: Yo pienso que hoy no hay espacio para una "tercera vía". La experiencia del pasado y del presente nos demuestra que la "tercera vía" camina siempre para la derecha, camina siempre hacia un rumbo reformista del capitalismo, hacia la idea de una supuesta "reforma del capital". No se trata de alcanzar un capitalismo reformado sino de superar el capitalismo. El capitalismo no es reformable, porque las relaciones sociales en las que se basa y sin las cuales no puede sobrevivir son intrínsecamente injustas y de explotación del hombre por el hombre. La "tercera vía" no persigue conquistas profundas en las estructuras económicas y sociales. Hay que fijarse en Inglaterra, en Francia y en Alemania para corroborarlo. Jospin en Francia, Schroeder en Alemania y Blair en Gran Bretaña adoptaron en la práctica políticas neoliberales y de privatizaciones. Todos los que pretenden colocarse entre el capitalismo y el socialismo al final terminan adoptando políticas neoliberales". 

Carteles de propaganda imperialista de la Primera Guerra Mundial

En esta fase avanzada del capitalismo, el imperialismo, los estados y sus gobiernos, administradores de los intereses de la burguesía local, mantienen una permanente guerra comercial, industrial, cultural que, finalmente, terminan irremediablemente dirimiéndose en la guerra por los recursos, ya sea en terceros países colonizados (ocupados militarmente o, simplemente, sometidos al imperialismo económico de los empréstitos a cambio de obligaciones de todo tipo) o, cuando llega el caso, directamente entre ellos.

Ya hace cien años Lenin cuestionaba tal situación diciendo: “¿Deberíamos perecer como esclavos ciegos e indefensos, en una guerra entre esclavistas, o deberíamos buscar la "confraternización" entre los esclavos, con el fin de poner fin a la esclavitud?”.

Los imperialistas han destacado históricamente por su habilidad en realizar propaganda eficaz afín a sus razones. El fomento de la carrera militar se ha realizado con eslóganes pegadizos para atraer a las masas y convertirlas en carne de cañón:  “!El mejor trabajo del mundo- Trabajo y diversión  por todo el mundo- Únete al ejército!”, “Está muy bien el surf, pero ¿qué hay de los hombres en las trincheras?, ve y ayuda”, “Aventura y acción- Alístate a las fuerzas armadas de EEUU".

También se han promocionado de forma importante los llamados bonos de guerra, maquillándolos con expresiones tales como “bonos de la libertad”, “bonos de la victoria”, etc. O, incluso, se llamaba a los pueblos colonizados a defender al imperio.

Detrás de todo este marketing se esconde el genocidio y la barbarie del capitalismo, el saqueo de recursos a las naciones oprimidas, la guerra por el control económico del mundo entre los grandes monopolios y la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía.

En la Primera Guerra Mundial, el primer gran enfrentamiento inter-imperialista de la fase avanzada del capitalismo, los gobiernos y las burguesías locales, (unidas en, como ya señalaba Lenin, sindicatos o alianzas de capitalistas enfrentadas a otras según sus intereses económicos) usaban, en estos casos, a la clase trabajadora como peones en el tablero de la lucha por el control de los recursos para que lucharan en el campo de batalla defendiendo los intereses de la minoría, de los parásitos que viven de su trabajo. 

Para ello, no dudaban en realizar costosas campañas de convencimiento para que esos trabajadores se sintieran identificados con una u otra bandera,  movilizando los sentimientos y la emoción de los trabajadores para que estos se enfrentaran a sus hermanos de clase defendiendo los intereses de los monopolios, en vez de seguir el llamado de Lenin, básico en la lucha de clases en la época imperialista, de convertir la guerra imperialista en guerra civil,  y envitando que aplicaran  las dos tareas del proletariado ante la cuestión nacional, señaladas  también por Lenin: luchar por la unidad de los trabajadores y, al mismo tiempo, por el derecho a la autodeterminación de sus países frente a la opresión imperialista.

El proletariado no debe caer en las ilusiones burguesas ni escuchar los cantos de sirena del imperialismo. Tiene que rebelarse,  convertir la guerra imperialista en guerra civil, llevar a cabo en cada acto de su vida, en cada agitación social, en cada problema surgido, la lucha de clases, única guerra en la que se dirimen sus intereses. Sus guerras no son nuestras guerras y en todo el mundo el proletariado tiene un mismo enemigo en común: el imperialismo.

A continuación pueden ver una serie de ilustraciones históricas de la Primera Guerra Mundial que reflejan las diferentes campañas publicitarias imperialistas de la época, seleccionada por CTT en colaboración con Victoria de los Oprimidos y Explotados:































21 de abril de 2018

El desarrollo del movimiento nacional en Cataluña (Nuestra Bandera, 1964)

En 1964 el Partido Comunista de España tenía todavía muy claro que una verdadera democracia en España ha de ir acompañada del reconocimiento del derecho a la autodeterminación de los pueblos, y que en la lucha contra la dictadura los movimientos nacionalistas eran importantes aliados de los objetivos de los comunistas. No obstante, ya Lenin en 1914 clarificó cuales eran la doble tarea del proletariado en relación a la cuestión nacional y el PCE por aquel entonces aún no se había alejado del marxismo-leninismo:

"Los comunistas catalanes impulsan la lucha de su pueblo por las libertades nacionales catalanas y orientan el movimiento de masas a comprender que sólo la democracia en toda España puede garantizar una Cataluña nacionalmente libre. El problema nacional catalán, como el vasco y el gallego, sólo pueden encontrar solución en la lucha por un poder democrático que reconozca el derecho a la autodeterminación de Cataluña, Euzkadi y Galicia. Por eso el movimiento nacional es un aliado importante en la lucha que están librando todos los antifranquistas contra la dictadura en toda España".

Así lo expresaban los comunistas españoles en Nuestra Bandera, de abril de 1964, sin haber olvidado por aquel entonces, como parece que ha sucedido en las últimas décadas, como el PCE fue en II República vanguardia de la defensa de la autodeterminación de los pueblos, especialmente con José Díaz como Secretario General.

En el esclarecedor artículo de los comunistas españoles de antaño se aprecia como, casi medio siglo después, y debido a la ausencia de una ruptura real con el franquismo tras la muerte de Franco, a la continuidad del sistema casi intacto sin haberse hecho ni siquiera amago de justicia por haberse transformado el país en una gran fosa común durante cuatro décadas de dictadura fascista, parece que lo que se nos cuenta en Nuestra Bandera de aquel aparentemente lejano 1964 sea la actualidad misma, en la que el movimiento nacional en Cataluña sigue luchando por la autodeterminación de todos los pueblos del estado español y, por ende, por la democracia y contra los abundantes restos del pasado que se perpetúan como gusanos sobre las tumbas de sus miles de víctimas en la gran farsa democracia española  (aunque esta vez el PCE parece estar alineado con los necrófagos).

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El desarrollo del movimiento nacional en Cataluña


El proceso de descomposición de la dictadura franquista y la extensión de la oposición, ganando progresivamente a nuevos sectores de la sociedad española, convergen en un fenómeno característico de la actual situación política en España: todos los problemas pendientes de solución durante estos 25 años afloran a la superficie y aparecen al descubierto como una exigencia de cambios ya inaplazables.

Entre ellos se cuentan los problemas nacionales de Cataluña, Euzkadi y Galicia. Esas naciones hispánicas, oprimidas por la dictadura de la oligarquía financiera, se ponen en movimiento para lograr que sus derechos nacionales sean reconocidos y aparecen como una fuerza más que presiona hacia la liquidación del poder de Franco.

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El proceso de activización del movimiento nacional cobra sus rasgos más aparentes en Cataluña, donde la notable expansión de la cultura catalana en estos últimos años, el movimiento de oposición intelectual y estudiantil, la agitación de las capas pequeño y medio burguesas y la presión del movimiento obrero, motor de todo el proceso, convergen en un marco político intensamente teñido por la aparición resuelta de las reivindicaciones nacionales del pueblo catalán.

El proceso es tanto más aparente por cuanto en los últimos meses ha experimentado un salto en su desarrollo que obliga a que sea tenido en cuenta incluso por quienes se empeñan en cerrar los ojos. El movimiento nacional catalán se ha convertido ya en una fuerza que mueve a masas cada vez más extensas fuera de los reducidos límites de las reivindicaciones exclusivamente culturales, dentro de las que se movía hace sólo muy pocos años.

Creemos que tiene interés un breve resumen de los acontecimientos que se han desarrollado en este frente en los últimos meses:

El pasado mes de noviembre, las declaraciones de Dom Aureli Mª Escarré, Abad de Montserrat, después de denunciar el régimen franquista y de reivindicar las libertades democráticas [46] para toda España, abordaban el problema nacional catalán en estos términos: «Los catalanes en gran mayoría, no somos separatistas. Cataluña es una nación entre las nacionalidades españolas. Tenemos derecho como cualquier otra minoría, a nuestra cultura, a nuestra historia, a nuestras costumbres que tienen su propia personalidad dentro de España. Somos españoles, no castellanos.» El PSU de Cataluña declaraba en el número de noviembre de su portavoz, Treball: «El PSU de Cataluña, vanguardia dirigente de la clase obrera de Cataluña, comparte plenamente estas opiniones del Abad de Montserrat. Los comunistas catalanes consideramos que el pueblo de Cataluña, igual como los otros pueblos de España, tiene, además de los derechos señalados por el Abad, los de determinar por sí mismo el régimen político en que quiere vivir y de elegir sus propios gobernantes.»

El franquismo contestó a la valerosa toma de posición del Abad de Montserrat con diversos artículos insultantes insertados en su prensa, entre los que destacaban unas manifestaciones del funcionario falangista Fray Justo Pérez de Urbel, Abad del Valle de los Caídos. Pero la reacción del pueblo catalán fue inmediata. Quizá nunca las declaraciones de una personalidad habían adquirido tanta difusión en Cataluña, desde hace 25 años, como en esta ocasión las de Dom Aureli Mª Escarré. El Abad ha recibido más de 5.000 adhesiones personales por escrito, entre las que destaca la carta firmada por 407 sacerdotes catalanes que se hacen totalmente solidarios de su toma de posición.

Paralelamente se ha desarrollado la campaña de petición de libertad para la lengua catalana (escuelas, prensa, radio, televisión, &c.). Más de 6.000 instancias individuales han sido ya reunidas para ser entregadas al Gobierno. La respuesta del régimen fue la clausura de los locales del Omnium Cultural, entidad que centralizaba la recogida de las instancias.

Este episodio, sucedido en diciembre, merece cierta atención. El Omnium Cultural era una sociedad civil fundada por un grupo de capitalistas catalanes sin ningún propósito subversivo. Promoviendo y financiando diversas actividades culturales en catalán y apoyando la petición de libertad para la lengua, sus fundadores se proponían ponerse al frente del movimiento nacional catalán y convertirlo en punto de apoyo para ejercer una influencia entre las masas con el fin de instaurar un régimen conveniente para sus intereses de clase, el día que desaparezca la dictadura del general Franco. Por ese camino ya habían logrado ejercer un cierto control sobre el «Institut d'Estudis Catalans», la «Agrupació Dramática de Barcelona», el Secretariado de los Premios de las Letras Catalanas, el movimiento de Coros y Orfeones de Cataluña, que agrupa a 60.000 personas, &c.

Pese a las intenciones de sus dirigentes, limitadas estrechamente por sus intereses de clase, el Omnium, protegiendo y fomentando una serie de actividades culturales catalanas, aparecía objetivamente enfrentado con la dictadura de Franco que ha pretendido arrasar esa cultura y liquidar las bases de la nación catalana.

Imagine similarăTodo ello es un buen ejemplo del papel que juega objetivamente el movimiento nacional catalán en la lucha por la democracia, independientemente de las intenciones de quienes [47] pretenden apoyarse en él. Unos días después del cierre del local del Omnium, la concesión de los Premios de las Letras Catalanas, en medio de una concurrencia más numerosa que nunca, se vio caracterizada por el sentido progresista de muchas de las obras premiadas y por la institución de un nuevo premio para obras dedicadas al estudio de los movimientos sociales en Cataluña, bajo el nombre de «Premio Rafael Campalans » en memoria de un antiguo dirigente socialista, bien conocido.
El día 22 de diciembre, la Casa de Montserrat en Barcelona, sede de diversas organizaciones juveniles católicas, de carácter catalán, fue incendiada por una banda de forajidos falangistas. En sus paredes inscribieron una frase que resume el odio de todos los reaccionarios españoles a la nación catalana: «España, una bandera, una patria, una lengua.» Los incendiarios se han dado a conocer posteriormente, mediante cartas con amenazas dirigidas a diversas personas, como «Movimiento Jonsista» (JOES, Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalistas). Esas cartas ostentaban cabeceras de tipo terrorista que recuerdan procedimientos de la OAS francesa: «Grupo Psicológico», «Sección de Lucha Interior Poblaciones».

Claro que no sólo no han logrado asustar a nadie, sino que han ayudado a poner de relieve qué clase de «paz» es la del franquismo. Una paz con incendiarios que distribuyen amenazas de muerte, bajo la protección de la policía franquista y con el silencio cómplice de la prensa del régimen que ha intentado ocultar el origen del incendio y hacerlo pasar por un hecho casual.

Pero la respuesta popular fue inmediata. El día siguiente, 23 de diciembre, tuvo lugar una concentración frente a la Casa de Montserrat y de ahí arrancó una manifestación que recorrió el centro de la ciudad. Los manifestantes gritaban: «¡Viva Cataluña!, ¡Viva la libertad! ¡Viva la paz!». Los centenares de personas que tomaron parte en este acto se dispersaron pacíficamente sin que la policía armada, presente en torno a la manifestación, interviniera en ningún momento.

La misma actitud «prudente» ha manifestado la policía en las diversas detenciones practicadas posteriormente, en relación con la campaña por la lengua catalana y contra el Delegado de información y Turismo Delgado, en quien muchos catalanes ven la cabeza visible que dirige la represión contra su lengua, las multas impuestas a conferenciantes por expresarse en catalán y la prohibición de coloquios, ciclos de conferencias y publicaciones en lengua catalana. Todos los detenidos han sido puestos en libertad pocas horas después de su ingreso en la Jefatura de Policía.

En Barcelona, la politización de las masas contra la actitud represiva del régimen ha tenido ocasión de manifestarse con motivo de la celebración del 25 aniversario de la «Liberación» de Barcelona por Franco. Y ello pese a que las autoridades hicieron un esfuerzo para dar un cierto color «catalanista» a los actos oficiales, montando una vergonzosa mascarada a base de barretinas, sardanas y coros en torno a las manifestaciones franquistas. Esta provocación dio lugar a la destrucción total de los carteles fijados en las paredes de la ciudad con la consigna «25 años de paz». Ha sido el pueblo, en un movimiento colectivo, [47] quien hizo desaparecer en pocas horas varios millares de carteles franquistas, sin dejar apenas uno.

Los comunistas catalanes impulsan la lucha de su pueblo por las libertades nacionales catalanas y orientan el movimiento de masas a comprender que sólo la democracia en toda España puede garantizar una Cataluña nacionalmente libre. El problema nacional catalán, como el vasco y el gallego, sólo pueden encontrar solución en la lucha por un poder democrático que reconozca el derecho a la autodeterminación de Cataluña, Euzkadi y Galicia. Por eso el movimiento nacional es un aliado importante en la lucha que están librando todos los antifranquistas contra la dictadura en toda España.

En Cataluña, la convergencia de la lucha de la clase obrera y de las otras capas y clases sociales lesionadas por el franquismo, se funde estrechamente con las reivindicaciones nacionales, constituyendo –como dice la Declaración del Comité Ejecutivo del PSU, de marzo de 1964– «el movimiento nacional catalán contemporáneo, que es al mismo tiempo cultural, social y político, profundamente antifranquista y auténticamente democrático».

20 de abril de 2018

El reino de la libertad, Engels

Extracto del Anti-Dühring, de Friedrich Engels sobre el reino de la libertad:

Con la toma de posesión de los medios de producción por la sociedad se elimina la producción mercantil y, con ella, el dominio del producto sobre el productor. La anarquía en el seno de la producción social se sustituye por la organización consciente y planeada. Termina la lucha por la existencia individual. Con esto el hombre se separa definitivamente, en cierto sentido, del reino animal, y pasa de las condiciones de existencia animales a otras realmente humanas. 

El cerco de las condiciones de existencia que hasta ahora dominó a los hombres cae ahora bajo el dominio y el control de éstos, los cuales se hacen por vez primera conscientes y reales dueños de la naturaleza, porque y en la medida en que se hacen dueños de su propia asociación. Los hombres aplican ahora y dominan así con pleno conocimiento real las leyes de su propio hacer social, que antes se les enfrentaban como leyes naturales extrañas a ellos y dominantes. La propia asociación de los hombres, que antes parecía impuesta y concedida por la naturaleza y la historia, se hace ahora acción libre y propia. Las potencias objetivas y extrañas que hasta ahora dominaron la historia pasan bajo el control de los hombres mismos. 

A partir de ese momento harán los hombres su historia con plena conciencia; a partir de ese momento irán teniendo predominantemente y cada vez más las causas sociales que ellos pongan en movimiento los efectos que ellos deseen. Es el salto de la humanidad desde el reino de la necesidad al reino de la libertad.
Friedrich Engels,  Anti-Dühring, sección III, capítulo II.

16 de abril de 2018

Agustín Gómez Arcos: la necesidad de "contar los muertos de mi España y pasar la factura a los culpables"

Agustín Gómez Arcos, escritor excluido de la historia de la cultura oficial española, a pesar de ser uno delos escritores más exitosos en Francia, sufrió una doble censura: la censura explícita ejercida por la dictadura franquista, y la censura durante la transición, al fin y al cabo continuación maquillada de aquella. El Franquismo prohibió su obra y la deforme “democracia” que aquel parió la ignoró por completo, al no aceptar su autor la traición a la República, a las víctimas del fascismo, a los que lucharon durante decenios contra la dictadura, que está última representó. 
Imagini pentru agustin gomez arcos

Gómez Arcos jamás perdonó a los ideólogos y artífices de la falsa “reconciliación nacional”, un concepto que esconde poco más que la aceptación de la victoria del fascismo y de la impunidad de sus criminales. La mayoría de los personajes creados por él tienen como motor el odio de clase, la indignación y el ansia de justicia imprescindibles para que pueda existir algún día una verdadera democracia. Toda su obra, pues, es compromiso político.

Guiado por sus inquebrantables principios, algo excepcional en una España de mercenarios ideológicos y prostitución literaria, y siguiendo a Celaya y su aquel verso, “la poesia es un arma cargada de futuro”, afirmó y defendió que“los políticos olvidan, los escritores no”, y subrayando la imprescindible necesidad de “contar los muertos de mi España y pasar la factura al Culpable”, algo que todavía no se ha llevado a cabo.

Gómez Arcos nace en Enix (Almería) en 1933, en el seno de una familia que sufrirá duramente la represión y el aislamiento social por su condición de “rojos”. De esa experiencia infantil nace su libro “El niño pan”, en el que nos narra con contundente realismo la tragedia de los vencidos. Cursa el bachillerato en la ciudad de Almería, disfrutando de una predilecta relación con su profesora Celia Viñas, poeta y escritora. Es ella quien le transmite la afición por la creación literaria en un ambiente de profundo espíritu de libertad, herencia de los ideales de la Institución Libre de Enseñanza.

En Barcelona inicia estudios de Derecho, para pronto abandonarlos. Posteriormente, se traslada a Madrid concentrándose en la producción dramática. Abordará todos los géneros literarios, publicando en 1956 su primer libro de poemas, 
“Ocasión de paganismo”, pero es en el teatro donde encuentra el vehículo de expresión de su contestación social y rebeldía hacia el Régimen que atenaza España. Comparte posiciones comprometidas, con autores como Alfonso Sastre o José Bergamín, para quienes la literatura es ante todo un hecho social y por lo tanto, al escritor se le exige igualmente responsabilidad social

En 1960 consigue el primer premio en el Festival Nacional de Teatro Nuevo con su farsa
“Elecciones generales”. La censura le retira el premio y prohíbe su representación. En 1962 se le otorga el premio Lope de Vega por la obra “Diálogos de la herejía” premio que es anulado posteriormente y censurada la puesta en escena. Nuevamente en 1966 con la pieza teatral “Queridos míos es preciso contaros ciertas cosas” recibe el segundo premio Lope de Vega tras declararse, sospechosamente, desierto el primero. Al no recibir ninguno de los galardones y anularse consecutivamente los estrenos de sus obras y, junto al ambiente asfixiante en el que vivió por aquellos años en Madrid, decide autoexiliarse en primer lugar a Londres y finalmente a París.

Instalado en París desde 1968, se rebela de una forma particular contra su madre patria, aquella que se había convertido en un gran campo de concentración: abandonar el castellano y empezar a escribir, exclusivamente, en francés. Sin embargo, los temas seguirán saliendo del manantial de la realidad española, y sus obras comprometidas con la memoria, la justicia y la lucha por la libertad.

En Francia, tendría un éxito rotundo, algo que contrasta con su olvido por motivos políticos en España. Sería dos veces finalista del acreditado premio “Goncourt” una de ellas en 1978 por Escena de caza furtiva”, novela violenta, en la que se ponen minuciosamente al desnudo los mecanismos represivos de la Dictadura, la tortura, la clandestinidad, la corrupción... Un tema habitual de sus novelas, como de su pensamiento, es la de la necesidad de la venganza, única forma de justicia posible. Por ejemplo, en la novela citada, la esperanza surge a través de un personaje, un francotirador, el hijo de las víctimas, que con fusil en mano disparará al Jefe de Policía dos balas en el bajo vientre, “…que desgarran de inmediato carne y sexo….dos balas misioneras…”.

Así responde el autor a ese “autoperdon” que el Régimen se había dado a sí mismo, pisoteando a la justicia de sus víctimas, pues, según Gómez Arcos, tal democracia era una democracia creada por franquistas, los mas inteligentes y flexibles de la derecha. Iniciada la Transición Gómez Arcos regresó ocasionalmente a España, de donde nunca perdió la nacionalidad, aquí encontró una completa incomprensión; siendo ignorado por la critica literaria y rechazado por los editores. De forma prematura, murió en 1998 como escritor prestigioso en Francia y como tal, fue enterrado en su país de acogida en el cementerio de Montmartre, reservado a las grandes personalidades, junto a Emilio Zola, Dumas, Héctor Berlioz y Nijinski. 

Entre sus novelas destaca María República”, su obra más autobiográfica, como él mismo definió. María, la huérfana de padres fusilados, enterrados en fosas comunes, “…cadáveres que lleva en la tumba de su cabeza…”, mujer caída, con conciencia de su clase y de quienes son sus enemigos, perseguida y metida a puta para sobrevivir. En ella está presente también la imprescindible venganza: contatida de sífilis, María, víctima inocente de la Victoria, se servirá de su enfermedad como subversión al Régimen: contagiar a toda la burguesía de la ciudad es su objetivo; su obra destructora es que los criminales engendren hijos enfermos, castigados, torturados como sus víctimas.
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“…Gerentes del futuro de la Patria, concesionarios de patentes extranjeras, promotores inmobiliarios, militares, comisarios de policía, obispos y demás, arrastrándose penosamente hacia lo más alto de la escala social al grito de ¡Viva Franco!. Todos contagiados por mi sífilis. Todos deformes. Una gusanera que irá invadiendo el país hasta emponzoñarlo por completo…”

Otras de sus obras más conocidas son la novela El cordero carnívoro”que fue ganadora del “Prix Hermès” 1975, galardón que concede Francia a la obra más destacada de la literatura marginal, yAna no”, su obra más internacionaltraducida en su momento a dieciséis idiomas, llevada al cine en 1985, con la que ganó el “Prix du Livre Inter” 1977, concedido por los lectores a la mejor novela del año, y galardonada con los prestigiosos premios literarios “Thyde Monnier” y “Roland Dorgelès”. Presenta a una mujer, Ana No, a quien el exilio no le permitió tener una identidad; la guerra y la dictadura fascista, despojándola de todo, la ha convertido en una negación absoluta. A sus 75 años, emprenderá un viaje andando, siguiendo el duro y hostil camino de la vía del tren, para antes de morir, abrazar lo único que le queda, un hijo preso en una cárcel del norte de España, acusado de pertenecer al Partido Comunista. Travesía en la que solo le acompañarán el recuerdo de sus muertos: un marido y dos hijos fusilados. 

Agustín Gómez Arcos fue un escritor digno, un raro especimen en la España del todo se vende y todo se compra, empezando por los propios principios, y cuya máxima expresión es la gran traición a las víctimas del fascismo que supuso la Transición, y la sociedad prostituida que dio lugar. Gómez Arcos jamás lo aceptó, y continuo exigiendo que se hiciera justicia, y por eso fue censurado y olvidado en su país. Escupió el brebaje de la farsa democrática que le dieron a beber, y jamás aceptó la imposiciòn de la monarquía contra la que tantos españoles dieron su vida y por la que miles siguen olvidados en fosas comunes; una monarquía que hoy sigue arrastrando el testigo del fascismo en la figura de Fernado VI de Franco.

Para terminar, compartimos un poema de Agustín Gómez Marcos que define bien su pensamiento y explica porque jamás triunfó ni triunfara en la España de la dictadura sincera ni en la de la democracia simulada:

Imagina tus manos
y mis manos,
y las manos de todos,
su multitud de dedos
para contar los muertos de mi España
y pasar la factura al Culpable.

Imagina mi boca
con tu boca
y las bocas de todos
su multitud de lenguas
para gritar venganza, no justicia,
que justicia no calma
los vencidos.

Imagina tus ojos
Y mis ojos
Y los ojos de todos
su multitud de horas
para buscar la culpa al Asesino
y mirarle la muerte
sin descanso.

Imagina la culpa
de su culpa,
su multitud de culpas,
la vejez
enterrada en el Valle de las Culpas
Valle de los Caídos
por mal nombre.

Imagina mi rabia
con tu rabia
y la rabia de todos
la multitud de rabias
para cargar fusiles y fusiles
y cargar corazones
y futuros.


Gómez Arcos Agustín

15 de abril de 2018

José Bergamín sobre la impostura de la unidad de España

Imagini pentru jose bergamin GUERRA CIVIL
José Bergamín, Congreso de Escritores Antifascistas,
Valencia, 1937
José Bergamín es, quizás, uno de los más grandes intelectuales del siglo XX del estado español, republicano hasta sus últimas consecuencias y, por eso, censurado y condenado al olvido mediático por lo que el llamaba "el franquismo sin Franco".

Fue de los pocos que se opuso tanto al franquismo como a la democracia que este parió, pues, utilizando una expresión muy bergaminiana, "de tal palo tal astilla".  Para él, España son sus pueblos, y no sus perros guardianes, sus gentes diversas, sus lenguas y su diversidad, y no la forzada unidad construida a fuerza de látigo, garrote vil y fosas comunes.

Fue tan español que no vio más remedio que refugiarse de esa falsa España fascista, "aterrorizante", en uno de sus pueblos, aquel que nunca jamás cesó de enfrentarse a la unidad "guardiacivilizada", vigilada y por decreto, Euskal Herria, donde siguió soñando con esa España de los pueblos que los militares y los oligarcas siguen todavía ahogando con  leyes inamovibles, sofocadoras y continuadoras, por gracia del estado policial y de la Audiencia Nacional,  del propio franquismo que las parió, aunque se maquille de "democracia de toda la vida".

Aquella Transición, mitificada por el régimen trans-franquista, travestido en democrático mientras imponía un rey y una unidad "por cojones", con esa forma de ser tan de jauría de los Millans Astray, Mola o Queipo de Llano que lo inspiran (y de los que sale una línea de continuidad ideológica evidente con Felipe González, los Gal o la invasión policial de Cataluña en los barcos-piolín para amenazar su voluntad de votar, entre otras lindezas de la democracia del 78),  no fue más que una nueva violación del deseo popular de ser la España de los pueblos, de la unión libre entre ellos por voluntad popular, de aquella España Republicana que fue arrancada apenas empezaba a florecer por los mismos que hoy pisotean cualquier movimiento popular.

Imagini pentru jose bergamin peregrinoBergamín no tragó con la impostura impuesta como tantos otros sicarios del régimen, tanto los venidos de sus propias tripas hediondas,  como tambíén los allegados desde los así llamados movimientos antifranquistas (muchos de ellos hoy todavía, suponemos que para ocultar sus verguenzas y no recordar lo que un día fueron y en lo que luego se convirtieron, siguen haciendo de palmeros del mismo régimen de la unidad por la gracia, o broma de mal gusto, de la Constitución del 78). A estos últimos, Bergamín hubiera podido llamarlos perfectamente, tal y como la creatividad republicana de los pueblos de España hoy extiende por las redes sociales, "izquierda tricornio", una expresión, sin duda alguna, muy bergaminiana.

Para Bergamín, la Unidad Constitucional era, y es, una farsa, una impostura, construida mediante la violencia de estado y sobre las miles de fosas comunes que, olvidadas por los fascistas, siguen descomponiendo desde su mismos cimientos el régimen constitucional-falangista, monarco-franquista, condenado a derrumbarse para permitir que, finalmente, sean sus pueblos los que, si así lo desean, vuelvan a construirlo a solas o colectivamente, pues son esos pueblos de España los que, si esta existe, han de formarla, es decir, los que han de decidir su propio destino (y Bergamín lo supo hasta su muerte y lo defendió hasta su último suspiro).

En José Bergamín, Escritos en Euskal Herria,Editorial Txalaparta, un libro muy recomendable para entender esa aterrorizante forma de terrorismo de estado que fue la Transición "Democrática", aparecen algunos textos sobre la impostura de la unidad de España que son de gran actualidad en el marco de la lucha del pueblo catalán por su derecho a decidir y a ser en o fuera de España.

***


"Unirse y ser uno es diferente cosa" decían nuestros teólogos renacentistas. Unión no es unidad. La supuesta , sobrepuesta y siempre impuesta unidad llamada nacional de España con la Monarquía (y monarquías) no ha sido nunca unión nacional de los pueblos y de sus hombres en España, en toda la historia de España.

Fue siempre, sigue siéndolo, una tramposa impostura estatal: antes del Imperio, durante el Imperio y después de él. Y siempre, como ahora, aterrorizada y aterrorizante (ahora, además, referenduménica*, computeada, irresponsable y chapucera).

Otra ocasión sería la unión independiente y libre de los pueblos españoles. Muy otra cosa (repitámoslo una vez más) que los Estados Unidos de España o en España. Impuestos, por supuesto, por supuestos, sobrepuestos y uniformados" (Punto y Hora, 4/9/80)


"Después de la guerra me he ido haciendo cada vez más republicano porque cuando he visto con más claridad y lucidez a España ha sido cuando he estado tanto tiempo fuera de ella. Eso es lo que molestaba y molesta hoy más que nunca. Yo creo que en este momento en España el delito mayor -más incluso que la apología del terrorismo- es el republicanismo (...) La monarquía defiende el monoteísmo político, al cual se adhiere una fanática superstición impuesta a través de los siglos de la unidad de España. Es idea de la unidad de España, antes del imperio, en el imperio y después del imperio, es la historia de España apresada por una monarquía que no solamente ha destruido a la otra España -a la que los monárquicos llaman anti-España que es la España de las naciones, de los pueblos- sino que ha destruido, por consiguiente, a España misma (...) La España única, la que culmina en la voluntad imperial de Franco, es una unidad impuesta de arriba a abajo y no ha existido nunca. Los pueblos españoles han sido víctimas desde siglos de este sistema que se imponía por la fuerza y que ahora se impone diciendo no sé qué de democracia y enmascarado en falsificaciones históricas (...) Unirse y ser uno es totalmente diferente. No es lo mismo una unidad de Estado que la unión de pueblos independientes, necesitados de esa independencia y esa libertad precisamente para unirse ya que de otra forma no son ellos los que se unen, sino que son unidos mediante camisas de fuerza. La unión de los pueblos independientes de España es lo que realmente se llama España. Así como existe la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, aquí sería la Unión de los Pueblos de las Naciones Españolas. Esto es exactamente todo lo contrario de la impostura -constitucional o no, tramposa o no- desde arriba impuesta, de una unidad que no ha existido nunca ni en la historia ni en la vida española" (Entrevista Punto y Hora, 10/07/80).

No son los mismos perros
con otros collares
son los mismos collares
con otros perros
y muerto el perro
no se acaba la rabia
se acaba el perro.
No es el mismo lacayo
con otra librea
es la misma librea
con otro lacayo.
Y de un reino sin rey
a un rey sin reino
no se cambia el reinado
se cambia el muerto.
(Egin, 22/01/83)

"Separatismo. Yo sé que no hablo en vasco porque no lo sé. Pero también sé que sí hablo vasco sin saberlo. Sé que hablo vasco y no en vasco*, con Unamuno (y no como ) cuando pienso que las separaciones son inseparables de la independencia y la libertad (de las independencias y las libertades) en los hombres como en los pueblos. Y es que hay que empezar por ellas. Aunque creamos que son quijotescas: y porque lo creemos con creer que es un hacer como el que al quijotesco vasco Ignacio de Loyola atribuye la creencia popular desde siglos. Su insistente creer y obrar del romancillo (lo cité aquí mismo, ensalzando a Monzón, mi inolvidable amigo, de quien sigo escuchando la voz).

!Separatismo! !Pues es claro que sí! Y tal vez lo primero de todo. Y despegarse de los pegajosos mejor que tenerse que pegar con ellos. Aunque hay veces en las que no queda otro remedio para poderse despegar del todo" (Quinquenario Egin, 1982).


*Se refiere al referéndum por el que nos metieron doblado al heredero de Franco en el mismo paquete que la libertad en forma de Constitución-Última Ley del Movimiento Nacional Franquista.

*Para hacerlo más actual, podríamos sustituir por catalán.

*Telesforo Monzón, intelectual y patriota socialista vasco.

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